lunes, 19 de marzo de 2012

La mujer es el único ser que quiere cambiar, mismo cuando esta bien.

"A medida que los años van pasando en mi calendario, mis exigencias y prioridades en relación a aquello que importa, van girando y cambiando de posición, como una rueda gigante, de aquellas ruedas donde conseguimos ver la ciudad entera cuando estamos allá arriba, o apenas el piso de cemento cuando quedamos abajo.
Al principio de todo, yo quería siempre la vista entera de la ciudad. Deseaba todo de alguien. Desde las flores hasta los besos, los poemas, una filosofía de vida, el buen humor, el romanticismo desbordado (aquel que veíamos en las comedias románticas), al gusto por la misma música. La persona que seria mi mitad, tenía que llenarme de todo a todas horas y minutos, pues yo no merecía menos. 
Hoy, a los-mas-para-los-cuarenta-que-para-los-treinta, son muchas mas las veces en que aprecio la firmeza del piso de cemento, a los mareos de la vista de arriba. 
Hoy sé que no es posible todo, todos los días y a todas horas y que exigir eso de alguien, en modo permanente, es una especie de puntapié en nosotros mismos. 
Es pedir el fracaso.
Entender que podemos estar bien sin tener todo a cada instante, es una prueba de que conseguimos dejar un poquito de la coraza femenina que nos cubre la piel, y que nos fue puesta desde temprano por los cuentos de princesas besadas, que vivieron felices para siempre con su príncipe perfecto e inmaculado.
Las relaciones tienen sombras y aceptar la posibilidad de esas manchas, de la no-fiabilidad ajena, es medio camino andado para vivir libres de las ansias femeninas que nos consumen.
Es que esto de ser mujer, no confunde solo a los hombres. Muchas veces hasta a nosotras nos deja enfermas."


Sacado de aqui

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